martes, 24 de enero de 2017

El Obsequio del Ermitaño Arcano N°9

Cuando hablamos del Ermitaño, usualmente sólo hacemos alusión a la iluminación, a un período más espiritual, de autoconocimiento y erudición. A lo largo de la historia veremos cientos de diferentes expresiones artísticas del anciano que va por el camino hacia el exilio con la ayuda de su cayado y una luz apenas suficiente para iluminar donde pone sus pies.

Con esta imagen mental, podemos hacer un artículo muy largo comentado sobre cómo por medio del estado de ‘Ermitaño’ vamos a lograr un estado de erudición, conocimiento e iluminación internos. Uno de los problemas más comunes a la hora de ver el Tarot y sus arcanos desde otra perspectiva es el nivel de misticismo y misterio casi religioso que se les otorga.

La idea hoy, es hablar del  arcano número 9 desde un punto de vista más práctico y humanizado. Porque muchas veces buscamos la
oportunidad introspectiva que nos permite el aislamiento, pero sería una gran mentira decir que es SIEMPRE por razones espirituales. A veces es por motivos muy egoístas y mundanos; por ejemplo “ Lo dejo todo y me voy, porque estoy cansado”. Cuando nos vemos agobiados por las diferentes situaciones en que la vida nos pone, nos encontramos buscando la soledad y muchas veces, lo único que pensamos es en que nos dejen de molestar. Como ven, al volcar la situación del arcano 9 a la vida real nos encontramos con que lejos está de la alegoría evolucionista de la iluminación interior.

Si seguimos analizando este arcano desde un punto visual y su representación gráfica, encontramos infinidad de características que nos dan la razón en las anteriores afirmaciones. Primeramente, el Hermita se encuentra en penumbras, y además de esta penumbra la luz que le guía es muy tenue. Podemos concluir que es para reducir el número de estímulos externos que nos sirvan de distracción de la posibilidad del conocimiento interno. Podemos decir también que no lleva más que lo necesario, porque entiende que las respuestas están dentro, y así podemos seguir por varias hojas más…

El regalo del Ermitaño

Por tanto, podemos humanizar al Ermitaño, y concluir que lo que nos otorga es un santuario donde ocultarnos a pensar y reflexionar. Pero, por sobre todas las cosas y más allá de la necesidad que nos impulse a buscar el estado de Hermita, el obsequio más importante que nos otorga es LA SOLEDAD.

“La soledad me ha enseñado que el tiempo me pertenece y el silencio es sabio.

Daniela Rivera; Hablando Sola
Lucía del Mar

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